Cómo funciona,
paso a paso
No hay categorías que elegir ni esquemas que rellenar. Todo el mecanismo se reduce a tres pasos, siempre en el mismo orden.
Paso 1
Escribes o hablas una frase
"Comí con Marc, le prometí llamarle la semana que viene." "Tengo que terminar la propuesta antes del viernes." "Se me ha ocurrido probar ejemplos en el onboarding." Una sola pantalla de captura, sin campos que rellenar. Si dictas por voz, la grabación se pasa a texto en nuestro servidor y no se guarda (ver Privacidad).
Paso 2
Remmyn decide en silencio qué es
La misma frase se analiza para ver si es una persona, un compromiso con alguien, una tarea, una idea suelta o solo una nota de contexto — nunca te pregunta cuál de las cinco es. Si menciona una fecha, la infiere. Si menciona a alguien, la vincula a esa persona. Todo pasa en una sola llamada, sin pantalla de confirmación obligatoria entre medias.
Paso 3
Te lo devuelve justo cuando importa
Cada vez que abres la app, Remmyn revisa todos tus compromisos y tareas abiertos y decide cuál es el más urgente ahora mismo — no hay dos bandejas separadas, es una sola cola priorizada por fecha y antigüedad. Si algo tiene fecha límite, además programa un aviso local para las 9:00 de ese día. Si no tiene fecha, elige la próxima franja de mediodía o tarde — las horas con mejor tasa de apertura, en vez de un aviso genérico a primera hora.
Las tres pantallas
Fuera de la captura, todo lo que has guardado vive en dos sitios más:
Todo lo tuyo
Tareas, ideas y notas, filtrables por tipo — con una casilla simple para marcar una tarea como hecha.
Personas
Cada persona que mencionas, con sus compromisos abiertos y cerrados agrupados debajo.
Lo que nunca vas a ver
- *Un selector de categoría antes de guardar algo.
- *Un tablero de proyecto que hay que mantener al día.
- *Lenguaje de racha o culpa ("llevas 3 días sin abrir la app").
- *Una petición de permiso de notificaciones al abrir la app por primera vez, sin contexto.